jueves, enero 01, 2009

El saludo de año nuevo y reflexiones sobre la belleza artificial

Estimados lectores, reciban de mi parte un caluroso saludo de año nuevo 2009, y deseo de todo corazón que les traiga todos los éxitos que se han propuesto obtener y que todos sus buenos deseos se cumplan. Amén.

Quiero narrar un pequeño acontecimiento que me ocurrió entre el 31 de Diciembre de 2008 y el día de hoy.

Recibí el año nuevo en la Plaza Bolívar, donde la Alcaldía del Municipio Libertador organizó una fiesta para todo el pueblo. Se invitaron agrupaciones musicales varias como la Pelota Gaitera, Lsquadron (Franco y Oscarcito), Chino y Nacho, Oscar D´Leon, Diveanna, y como invitada de Cuba, la Orquesta Aragón, entre otros que no recuerdo. Como paréntesis, quiero añadir que el titular de El Nacional del 31 de Diciembre decía que en esta fiesta, se celebraría también los 50 años de la victoria de la Revolución Cubana, acontecida el 1 de Enero de 1959. Una vez más, este diario basa sus titulares en conjeturas (que últimamente se hizo frecuente en ellos), ya que no se hizo referencia a la revolución cubana salvo cuando tocó la Orquesta Aragón, ya que en la pantalla detrás de ellos, comenzaron a mostrarse imagenes del Che Guevara y Fidel Castro. De resto, la celebración solo se basó en el recibimiento del año nuevo.

Vuelvo al tema.

En el momento en que tocaban los reguetoneros Franco y Oscarcito, yo estoy metido en el tumulto de fanáticos frente a la tarima disfrutando sus temas. En eso, veo delante de mí a una colección de beldades proporcionadas con las curvas más perfectas que me haya podido imaginar (o que haya visto en algún certamen de belleza). Me quedo observandolas largo rato, como si actuara sobre mis ojos un extraño magneto que me obliga a zamurearlas cual pajero idiotizado con una modelo porno. Sin embargo, me doy cuenta de ciertos detalles que me hacen prender una extraña alarma en mi subconsciente. Decidí acercarme un poco más, temiendo que esas señoritas descubran mi escrutadora mirada, hasta que finalmente obtuve los suficientes datos para llegar a una conclusión definitiva.

Eran hombres.

Es increíble que semejante visión me haya confundido de una manera tan efectiva, ya que esos tipos tenían un cuerpo tan, o más perfecto, como las modelos que uno ve en pasarela. Se denota un esmero casi escalofriante por tratar de aparentar lo que no son, y lo que es más triste, es que da resultado.

El transexualismo, que consiste en el cambio de sexo debido a una percepción alterada de la condición del los órganos sexuales como erróneos (mujeres atrapadas en cuerpo de hombre y viceversa), siempre ha sido un tema de polémica. Se clasifica como enfermedad, o como percepción, y la discusión sigue larga y tendida. No voy a hablar sobre lo que opino yo sobre los transexuales ya que no es el tema, sino hasta que punto se hace un esfuerzo sobrehumano por aparentar lo que todas las personas tienen como concepto la "belleza verdadera". Los medios nos han vendido un ideal de belleza consistente en mujeres superdelgadas, con cierta voluptuosidad en el busto y un rostro simétrico y sin imperfecciones, y en hombres de músculos moderadamente marcados y rostros delicados. Eso ha llevado a que las grandes industrias farmacéuticas se hayan forrado de dinero vendiendo suplementos vitamínicos y tratamientos cosméticos que persigan ese ideal de belleza que yo denominaré "artificial". Eso provoca estrés en las personas que tienen una percepción muy deficiente de su cuerpo, al considerarse feos, obesos, flacuchas, planas, arrugadas y un largo etcétera. De ahí surgen las patologías como la anorexia y la bulimia, entre otras que tienen como base una percepción errada del propio cuerpo, siempre hacia la descalificación o su sublimación, como el caso del Narcisismo, en el que el esmero de la belleza artificial solo refuerza una sobrevalorada autoestima en la estética del que la padece.

Ahí caigo en los transexuales. Es obvio que un hombre de más de 100 kilos, patillas a lo Simón Bolívar, bigote a lo charro mejicano y barba mal afeitada, que se sienta en realidad una mujer, jamás convencería a los demás para demostrarse como tal. Para eso se recurriría a la gran oferta mercadotécnica de la salud estética, llena de cremas, aparatos de ejercicio, fármacos y cirugías varias, para convertir a ese adefesio en toda una supermodelo de pasarela. De ahí, se puede concluir, que haya tanto éxito en ese tipo de comercial que tantos beneficios aporta a la industria de la cirugía estética, la cosmetología y la farmacéutica.

Lo sorprendente, es que quedan tan perfectas que hasta las más despampanantes féminas terminan envidiando el cuerpo de los transexuales. Y si en una mujer produce ese efecto, imaginenlo en el clásico casanova de discoteca dispuesto a capturar en sus redes a un transexual sin fijarse.

Entonces, eso me obliga a replantearme el concepto de "belleza" per se. Sabemos que durante la época del impresionismo (o una cercana a ella, que no soy conocedor de Arte) la belleza estaba precisamente en lo que la naturaleza mostraba en todo detalle. Y la belleza femenina se hallaba en las "grandes carnes". Una mujer gorda y de pecho caído era un símbolo de fertilidad, por la alta posibilidad de haber engendrado un número enorme de hijos. Eso, descartando la idea de belleza divina, donde la voluptuosidad y el equilibrio de las proporciones eran la norma.

Eso no contesta la pregunta. Esas personas se consideran "bellas", y hasta yo lo consideré así en cuánto las vi. Pero ese concepto variará en otra persona, y así sucesivamente.

Pero hay algo en lo que si puedo centrarme: Es una belleza falsa, vacua y etérea. Las personas deben considerarse bellas siempre y cuando así lo considere su autoestima. No está mal someterse a tratamientos que corrijan defectos obvios que alteren la simetría del cuerpo humano de manera desproporcionada, pero perseguir ese cuerpo que se sabe no se tiene raya a un nivel enfermizo. Es algo que debe someterse a escrutinio para someterse a tratamientos psicológicos o psiquiátricos efectivos. Hay un límite en la busqueda de la belleza que, de sobrepasarse, la pobre víctima podría terminar tan parecido, o peor, a Michael Jackson.

Sin embargo, esas también son "personas". Sienten y sufren como cualquier perencejo de los palotes, y lejos de querer denigrarlos con esta entrada, también quiero mandar el mensaje de que no es una condición adecuada. Sin embargo, si se sienten comod@s así, no puedo ir en contra de eso. Sería poco ético y hasta criminal obligar a alguien a someterse a tratamientos que no desea, si está en pleno uso de sus facultades.

Pero quiero dejar un mensaje: A ese ligón que solo desea su noche de sexo desenfrenado con una supermodelo que se encuentra en la calle, se le debe enseñar el siguiente dicho: "Cuando algo es demasiado bueno para ser verdad, es cierto... ¡No lo es!"

Espero que inicien el año con optimismo y alegría.