Una noticia que todavía me hace creer en la humanidad
En la entrada anterior, hice referencia a los lloriqueos de Miguel Henrique Otero (editor y dueño de El Nacional) y las burradas rebuznantes de Moraida Rubio (periodista en Aporrea.org), al respecto de la negación a la Editorial "Los libros de El Nacional" de participar en la Feria del Libro FILVEN 2008 por falta de espacio. Sentencié al final que si bien tienen derecho a criticarse los unos a los otros, hacer referencia seguida a los nazis no resolvía el problema de intolerancia entre uno y otro bando. Así como el gobierno apela a la Carta del Imperialismo para echarle la culpa de los problemas del país, los de la oposición apelan a la Carta del Neonazismo para hacer el idem al gobierno. O como dice el conocido refrán: "Cachicamo diciendole a Morrocoy Conchudo".
Pero hay momentos en que la humanidad me da un respirito de inteligencia en este mar de idioteces colectivas. Y la fuente vino nada menos que de Aporrea.org.
Paso a copiar el artículo de la periodista Mercedes Chacín, titulado "El poder de la adulancia":
En época electoral, todo es según el color de la tarjeta que se seleccione. Hay gente que dice que Obama es comunista y que el satélite Simón Bolívar tiene menos alcance que los "guolquitoki" de mi infancia. Miradas que dicen que la polarización no sólo provoca discusiones, sino estupideces colectivas. Una extendida es el arte de la adulancia. Arte especialmente nocivo pues al hacerlo con mucha vehemencia, sin tener el suficiente cuidado o disimulo se suele dañar al sujeto objeto de las jaladas.
Ese arte de la adulancia se desarrolló tristemente en Venezuela desde la época de Juan Vicente Gómez, dictador de Venezuela durante el primer tercio del siglo XX. Desde entonces, han aparecido personeros que se han caracterizado por ser los mejores artesanos de oficio, y que no menciono porque me da flojera hacerlo ahora. Hoy en día, con el gobierno de Chávez, ese arte no solo se ha expandido, sino que se ha refinado. Lo peor del caso, es que el presidente mismo le agarró gustico a la jaladera, y es por eso que Venezuela está como está. ¿Que el tipo es pichón de dictador? No dije eso, sino que los incondicionales de sus testículos lo han elevado a esa posibilidad.
Pensé en eso cuando me enteré de que un edil solicitó al concejo municipal de Valencia, estado Carabobo, declarar persona no grata a quien opine en los medios de comunicación en contra del gobierno. "Los hechos son sagrados, la opinión es libre", es la frase que ha justificado por décadas el dominio de la doctrina de la "objetividad" en el periodismo. Eso, por mencionar solo el derecho que tenemos los seres humanos de decir lo que nos venga en gana. Pero esta propuesta puede ser un marca mundial, que eclipsaría al nadador record de las siete medallas, como la adulancia más grande de la historia contemporánea de Venezuela. El concejal que la propuso obvió en su "razonamiento" la Declaración Universal de los Derechos Humanos, la Ley del Ejercicio de Periodismo, la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela y el más elemental sentido común. El límite es el cielo, parecen decir quienes buscan desesperadamente llamar la atención, quien sabe si por convicciones ideológicas o por puro interés crematístico.
Lo reseñado ahí confirma lo que mencioné lineas arribas. Por querer acariciar el mango bajito, terminan empichacando el piso. Los medios de comunicación hoy en día suelen ser mentirosos, pero cuando reseñan las muertes durante los fines de semana, o la debacle que se nos avecina por la crisis financiera mundial, no me queda sino asentir, porque lo estamos viviendo en carne propia. Querer callarlos solo porque al gobierno no le gusta, se llama idiotez.
Sobre RCTV hablaré luego. Ese es tema aparte.
También pensé en el poder y poco tino de la adulancia cuando leí que la editorial El Nacional no fue "aceptada" en la IV Feria Internacional del Libro de Venezuela, por "falta de espacio". ¿De verdad pensarán que le están haciendo un favor al gobierno de Chávez con tan desatinadas, insólitas, inadecuadas y fascistas decisiones? Y es que hay algo más peligroso que un adulante: un adulante con poder. No sé cuántos funcionarios realengos y melifluos hay en la administración pública con el poder de tomar decisiones, algunas fascistas. Pero urge un Manual del Adulante Efectivo, con una alarma que les dé un pitazo cuando ya sus pantalones estén sucios de tanto arrastrarse. La patria lo agradecería.
Por esa razón opiné que la denuncia del señor Otero tenía validez a pesar de ser un berrinche.
Muchos casos de adulancia en el gobierno hay como arroz, desde el camaleónico Ismael García, hasta el inepto de Juan Barreto. Desde el "eructólogo" Acosta Carlez, hasta el Ramón "Caracas no tiene criminalidad" Rodríguez Chacín. Pudiera enumerar más, pero me canso y no tengo tiempo. Y por el lado de la Oposición tampoco se salvan, jalandole mecate al gobierno gringo para que meta la OEA u otras instituciones "no gubernamentales" para darles aunque sea una luz al final del vertedero donde se tiraron de cabeza. La adulancia es, tristemente, una constante, pero porque lo sea, no podemos dejar que la cosa siga como está.
Quiero cerrar mi agridulce desvarío con un pequeño consejo: Predicar el ejemplo. De nada sirve adular al superior si uno no muestra de que es capaz de cumplir su responsabilidad por si mismo. El día que dejemos de chuparle las medias al presidente de turno y nos pongamos nosotros mismos manos a la obra, vamos a salir del atolladero donde estamos.
He dicho.

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