viernes, agosto 08, 2008

No te aclares, que te oscureces (o por qué no debes hablar de tus estertores estomacales ante el país)

Por estar en la Convención Avalancha, no me entero de lo último que dijo aquél-que-nos-gobierna. Gracias a la magia del Youtube, aquél suceso es rescatado del olvido.



Mi interés al abrir este blog no era precisamente hablar de política, porque para mí, la política es el mal que nos ha jodido la existencia desde que Venezuela es colonia. Pero esto sinceramente me gana.

Yo entiendo las ansias de Chávez de "estar cerca del pueblo" en todo sentido, pero hablar de problemas intestinales por televisión, sabiendo que te van a citar al día siguiente en los diarios, no es precisamente gracioso (por lo menos a mi no me lo parece, aunque se escuche la risa del público del famoso showman). Un político de alta envergadura como un Presidente no debería hacer ese tipo de gracias ante todo el país. Lo de aquél incidente cuando solo se escuchaban taladros en cadena por media hora (porque me acuerdo) se hubiera quedado en especulación, desde sus necesidades fisiológicas hasta el magnicidio si les da la gana, pero serían solo eso, especulaciones. Que quiera excusarse en público, solo me hace remitirme al viejo y conocido refrán: no te aclares, que te oscureces.

Permiso, voy a reventarme la frente contra el escritorio.

Hablaría sobre por qué considero la política como una emulación de la Mecánica de Fluidos, pero hoy no tengo ganas.