Agridulce Desvarío sobre los Puristas
Saludos a todos.
En este mismo momento, acabo de leer un texto escrito por Jorge Luis Borges en 1945 bajo el título "Sobre el Doblaje", que encontré en el blog Espoiler del escritor argentino Hernán Casiari. Paso a transcribir el texto para que conversemos un ratito al respecto.
—El arte de combinar no es infinito, pero suele ser espantoso. Los griegos engendraron la quimera, un monstruo con tres cabezas (una de león, otra de dragón, otra de cabra). Los teólogos inventaron la Trinidad, en la que conviven Padre, Hijo y Espíritu. Y ahora la cinematografía acaba de enriquecer ese vano museo con “el doblaje”, un artificio maligno que combina las facciones de Greta Garbo con la voz de cualquier dulcinea española. ¿Cómo no quejarnos ante ese prodigio penoso, ante esas anomalías fonético-visuales?
Quienes defienden el doblaje razonarán que lo mismo se le puede objetar a cualquier otro ejemplo de traducción. Ese argumento desconoce, o elude, el defecto central: el injerto arbitrario de otra voz y de otro lenguaje. La voz de Katharine Hepburn no es intrascendente; es, para el mundo, uno de los atributos que la definen.
Ni siquiera la mímica del inglés es igual a la del español. Entonces, ya que hay usurpación de voces, ¿por qué no también de figuras? ¿Cuándo será perfecto el sistema? ¿Cuándo veremos directamente a una tal Juana González en el papel de Greta Garbo en "Queen Christine")?
Oigo decir que el doblaje gusta en ciertas regiones. Se trata de un simple argumento de autoridad; yo, por lo menos, no me dejaré intimidar. También oigo decir que el doblaje es útil, o tolerable, para los que no saben inglés. Mi conocimiento del inglés es menos perfecto que mi desconocimiento del ruso; sin embargo, yo no me resignaría a ver el film "Alexander Nevsky" (de Eisenstein) en otro idioma que el original. Peor que el doblaje, peor que la sustitución, es la conciencia general de la sustitución, del engaño.
No hay partidario del doblaje que no acabe por invocar la ley de las causas y los efectos. Juran que el doblaje es fruto de una evolución necesaria y que pronto sólo se podrá elegir entre ver películas dobladas y no ver películas. “Las visitas guiadas son el arte de la decepción”, dejó anotado Stevenson; esa definición le cabe también al cine.
Supongo que, por unos pocos minutos, habrán pensado que haría una disertación a favor del doblaje, sobre todo porque me estoy involucrando en ese ámbito. Al principio, lo pensé así, pero después me di cuenta que si me pongo a defender al doblaje, sobre todo por un texto de alguien que lleva muerto veintitrés años, estaría cometiendo el mismo pecado que Borges: Apelar a lo que me gusta para condenar lo que no. No quiero caer tan bajo.
De lo que me gustaría hablar, es sobre esa raza de fanáticos que merodean en todos los ámbitos del entretenimiento mundial, que se denominan "Puristas".
El Purista es una persona que se conforma solo con lo que considera "canon". No lo hace por falta de discernimiento de lo que es bueno o malo, sino por poseer un ego del tamaño del Río Orinoco cuando está crecido, que lo sumerge en una serie de conocimientos que se han establecido como "válidos" y no es capaz de salir de ahí para aceptar la idea del cambio, por mínimo que sea. Los Puristas son personas cerradas de mente no por desconocimiento, sino por conveniencia, porque eso los hace conocedores "eruditos" del campo donde se encuentren. Y ese mango bajito nadie lo quiere soltar.
Al Purista no le atrae el debate, sino la imposición de su gusto. Buscará cualquier argumento para superponer su opinión sobre el otro, sin importar si el contrario tiene la razón o no. Es como el dogma de fé: Cree ciegamente en lo que le gusta, y arremete contra todo lo contrario. La historia está llena de eso en todos los ámbitos de la política mundial.
Retomando el asunto del doblaje, para ponerlo en ejemplos más o menos sencillos, se pueden ver a sus partidarios y detractores como dos grandes partidos políticos, y los partidos políticos harán lo que sea para hacer que el contrario quede como ignorante. Existen el partido "doblaje" y "subtitulado". Cada una tiene venatajas y desventajas más o menos evidentes. Me iré por las obvias:
Las ventajas del doblaje: En primer lugar, masifica el material de entretenimiento. La hace comprensible en otros idiomas y te permite englobar el todo de una película. Te permite apreciar los detalles y asimilar con más facilidad lo que se ve.
Las desventajas del doblaje: Las voces originales, que suelen darle una vida "especial" al personaje que se interpreta, se pierden al completo por la traducción. No se alcanza al original, sino que lo altera. Esto puede ser para bien o para mal, pero lo altera, y una parte vital de la película, que es la voz del actor, desaparece. Al mismo tiempo, la traducción del libreto no suele ser la de mejor calidad, y muchas frases pierden su sentido con la traducción. Más aún cuando se tratan de traducir juegos de palabras intraducibles en cualquier otro idioma.
Las ventajas del subtitulado: Te brinda acceso al idioma y la actuación original, además que favorece el ejercicio de leer apoyado por el audio y el video. La traducción puede ser más fiel al original sin preocuparse por el solapamiento de la palabra con el movimiento de los labios, además que puede permitir agregar información adicional para el que desee profundizar el tema que se habla.
Las desventajas del subtitulado: Te limita la visión a una pequeña franja de la pantalla (a menos que sepas leer y mirar una imagen en movimiento al mismo tiempo). Evita que aprecies los pequeños detalles de la obra, y hace que la frase pierda impacto cuando el actor pone mucho énfasis en ella.
Suponiendo que Jorge Luis Borges es un Purista consumado que ataca al doblaje, y que no se dejó intimidar por el negocio del doblaje por sus gustos por la obra original completa, reniega del derecho de Periquito de los Palotes, que vive en el barrio más pobre de su ciudad, de que le hablen en su idioma. Y si Periquito de los Palotes protesta para que todo lo que vea siempre tenga el sello de su idioma, renegará del derecho de Jorge Luis Borges de ver una obra en su salsa original. Periquito de los Palotes también es Purista.
En conclusión: Con los puristas no se discute, porque nunca aceptarán ningún cambio de opinión, ni enriquecen ningún debate. Húyanles como la peste, porque como buenos fanáticos de partido, te molerán a palos si osas llevárles la contraria. Disfruten lo que les gusta, sea en un idioma propio o extraño, pero no nieguen del derecho del otro a disfrutar otra versión de lo mismo. Por eso, el doblaje no ha muerto con los años que ya lleva encima, y el subtitulado aún está lejos de ser eliminado.
Y si no les gusta, se lo calan.

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